Lo que cuesta un coche

He estado haciendo cuentas de lo que cuesta "realmente" comprarse un coche, y os puedo asegurar que las cifras dan escalofríos. Os cuento mi método:

-He elegido un coche de precio medio: 14.000 €. Ni muy caro ni muy barato.
-Para un usuario que realice 15.000 km al año.
-Al coche le he dado una vida media de 8 años (que no está nada mal para lo que se fabrica hoy en día).
-Le he ido calculando unos costes fijos de seguro, impuestos, consumo de combustible a precio actual (1,40 €/l), y unos gastos variables de mantenimiento, en que en el cuarto y séptimo año hay que asumir gastos mayores para cambiar neumáticos, correa de distribución, baterías o embragues.
- Y por último, como no somos perfectos, he calculado que nos tocará pagar unos 100 € anuales en concepto de pequeñas multas (aparcamiento, circulación urbana, etc)

Pues bien, sobre una compra inicial de 14.000 €, financiada a través de un banco a 5 años con un interés TAE del 9%, la hoja de excel que me ha hecho las cuentas me da que a los 8 años ese coche nos ha costado en realidad la bonita cifra de 36.287 €. Obviamente aquí tenemos un +- 1000 € de margen de error en función de como calculemos los gastos variables, pero ahí queda esa cifra.



Los primeros 5 años (mientras pagamos el préstamo), la suma total de todos los gastos que nos genera el coche se mueve entre los 467 y los 506 € mensuales.
Anualmente los gastos se moverían, en este mismo periodo, entre los 5777 y los 6077 €.
 
Soy consciente que no he calculado los costes ambientales  (la huella ecológica) ni los derivados de un accidente que pudiéramos tener mientras conducimos, imposibles de calcular dependiendo de la gravedad de éste.

Ahora yo me pregunto: cuántos taxis, metros, autobuses y coches de alquiler podríamos tomar anualmente por este importe?
Cuántos coches podríamos compartir (y los gastos, claro) con amigos o compañeros de trabajo?

Muestra de VVEE en Formentera

El Consell Insular de Formentera ha vuelto a dar un empujón más a la imparable implantación de vehículos eléctricos en nuestra isla organizando un encuentro entre proveedores y empresarios del sector de los moto-rent y rentacar. De este encuentro podemos sacar varias conclusiones, algunas buenas y otras no tanto.

Entre las buenas, celebrar que por fin parece que algo empieza a moverse y este verano veremos bastantes más vehículos verdes circulando por los caminos y carreteras de nuestra isla. Las prestaciones y calidad de algunos vehículos, sobre todo bicicletas eléctricas, han dejado más que satisfechos a los asistentes. Ya nadie duda de que las pedelec pueden recuperar mucho ciclista para la isla y su rentabilidad no ofrece dudas, ya que aunque es mucho más costosa que una convencional, el usuario sabe que deberá pagar algo más para poder disfrutar de Formentera sintiendo el viento en la cara por los caminos alternativos de la isla y sin grandes fatigas.

La verdad es que me quedaría con todas las marcas presentadas, puesto que la alemana Kalkhoff, la inglesa (aunque fabricada en Alemania) Raleigh, la finlandesa Helkama o la francesa Matra son excelentes vehículos a prueba de bomba y sobradas prestaciones para satisfacer a los tragamillas más exigentes. La gran ausente por problemas de última hora, la suiza Flyer, deberá esperar a otra ocasión.


Imagen del modelo Matra Tourer, uno de los muchos presentados ayer.


Entre las motos, destacar la todopodeorsa Vectrix (la niña de mis ojos), pero la sorpresa de la jornada nos la dio un sorprendente scooter con baterías extraibles presentado por la empresa catalana www.emocycles.com. La posibilidad de cambiar las celdas de gel en cualquier tienda (la mayoría de moto-rent tienen delegaciones repartidas por toda la isla), o subir el pack al alojamiento para cargar en cualquier enchufe permite a este vehículo competir de tú a tú con el tradicional scooter de gasolina. Bravo por el invento.

En el apartado de coches el Think City dejó boquiabiertos a quienes lo probaron. Acabados de excelente calidad a la altura de cualquier marca (airbag, ABS, aire acondicinado...) y unas prestaciones de ensueño (110 km/h y 200 km de autonomía) convierten a este pequeño biplaza (ampliable a 2+2) en una joya, aunque su precio todavía está al alcance de unos pocos.


Imagen del utilitario Noruego Think City.

A destacar la magnífica intervención del periodista y divulgador especializado Andrés Moreno, en nombre de Extra Energy, una entidad alemana sin ánimo de lucro que se dedica a auditar y testear bicicletas eléctricas en todo el mundo. Andrés se encargó de deshacer las leyendas urbanas y los prejuicios relativos a la mala calidad de los primitivos V.V.E.E.

Entre las noticias menos buenas, destacar que los precios continuan siendo una barrera que frena a muchos a pesar del salto cualitativo del producto y del indiscutible tirón popular y el mal tiempo de la segunda jornada, que frenó la asistencia de más gente.

Mi consejo a los negocios de alquiler que apuesten por el V.E., es que tengan paciencia. Que empiecen con una flota pequeña para ir familiarizándose con el producto, que lo ofrezcan a sus clientes VIP y, sobre todo, que adpaten la manera de venderlo. El V.E. necesita 5 minutos más de explicaciones porque estamos ante un mercado en aumento pero aún inmaduro, pero a cambio ofrece un retorno en forma de agradecimiento y fidelización del cliente que actualmente no se está obteniendo, pues todo el mundo tiene las mismas motos, las mismas bicicletas y la desenfranada competencia desemboca en una guerra de precios que no beneficia a nadie. El cliente debe saber que aunque deberá pagar un poco más por el alquiler, el gasto total será menor porque se ahorrará el coste de la gasolina, ademas de la molestia de tener que devolver "el tanque lleno". Todo ello sin olvidar que se beneficiará al conjunto de la isla conduciendo un vehículo cuya ausencia de ruido desactiva los deseos de conducción agresiva. Todos estos argumentos deberían por sí solos ser suficientes para convencer al más escéptico.

Ah, y a los detractores que argumentan que actualmente la electricidad obtenida procede de fuentes también contaminantes, decirles que hay sobrados estudios que demuestran que quemar petroleo a gran escala para generar electricidad que mueva un vehículo, es infinitamente menos contaminante (y económico) que quemarlo dentro de un motor de combustión para mover el mismo vehículo. Ahora mismo y sin hacer nada, con un V.E. ya reducimos las emisiones contaminates directas e indirectas y el consumo y dependencia del petroleo. Y todo sin tener que reducir la veloicad a 110 km/h. Cosas de la física y la termodinámica.

Bicicletas eléctricas de última generación

El mundo de la bicicleta eléctrica ha pasado, en pocos años, de ser un producto "freak" importado (generalmente de China) como exótico souvenir de corta vida, a convertirse en la punta de lanza tecnológica de primeras marcas mundiales, las cuales no paran de sorprendernos cada año con sus maravillosas novedades, con un confort, tecnología y prestaciones a la altura de los usuarios más exigentes.

Recuerdo cuando, hace unos 6-8 años, tuve mi primer contacto con el mundo de la bici eléctrica. Eran artilugios pesados, forrados de una cutre carrocería de plástico que ocultaba un sinfín de indescifrables cables de muchos colores que iban torpemente sujetos con bridas de plástico al cuadro. Sus pesadas baterías de plomo no bajaban de los 9 kg de peso (hasta de 12kg probé) y sus autonomías reales apenas alcanzaban los 25-30km. El acceso a reparar cualquier elemento vital de la bicicleta suponía un ejercicio de habilidad sólo al alcance de los mecánicos más audaces. Los importadores de las bicicletas (mal autodenominados "fabricantes") no tenían ni el detalle de borrar los datos del fabricante chino, el cual no sentía rubor alguno a la hora de equiparla parte "ciclo" del vehículo con la peor calidad encontrable en el mercado con tal de reducir el alto coste de la parte eléctrica. Luego estaba el montaje. Como eran montadas a mano en fábrica por un ejército de 400 chinos, a saber en qué condiciones laborales, cada bici era como un melón, que hasta que no lo abres y lo pruebas no sabes si está bueno. Aquello era un desastre. De cada 10 bicicletas, 4 como mínimo traían errores de montaje, daños de transporte o simplemente, no funcionaban vaya usted a saber por qué. Pero es que las marcas (los importadores que le ponían su pegatina a la bicicleta china) andaban locos intentando seguir el ritmo del fabricante. Cada 6 meses evolucionaba el producto, cambiando sin previo aviso componentes vitales que te suponían un vedadero problema si como pequeño vendedor de tienda tenías que dar la cara ante un cliente por una avería, aunque ésta fuera en garantía. La falta de legislación que regule derechos y deberes entre los fabricantes chinos y los importadores europeos ayudaba poco o nada, por lo que muchas reclamaciones quedaban en nada en ese limbo legal "eurasiático". El precio tampoco ayudaba pues éstos oscilaban entre los 600 y los 1200 €, dependiendo de si el producto era pésimo o, simplemente, malo.




En pocos años el mercado quedó infectado de estos subproductos, provocando una larga gripe de la que comercios y clientes en España todavía no se han recuperado, pero que en Europa ya muestra claros síntomas de alegría, con cifras de ventas que se cuentan por cientos de miles anuales.

A pesar de los años de oscurantismo provocados por esta chatarrada con ruedas que nos traía más disgustos que satisfacciones, lentamente el mercado empezó a reaccionar y evolucionar. Varias multinacionales empezaron a desarrollar sus propios productos, usando sus propios ingenieros, sus cadenas de montaje y distribución, sus redes comerciales, su servicio post-venta de toda la vida....

A partir de 2008, por fin la bici eléctrica de calidad entra en el mercado por los canales adecuados. Pero los estragos de la anterior generación todavía eran latentes. El público aún temía encontrarse esas carracas de pésima calidad y muchos clientes todavía estaban pagando esas pseudo-bicicletas que ahora yacían abandonadas en garajes o chatarreros.

Por suerte, esa tendencia se está invirtiendo y poco a poco volvemos a la normalidad.
Ahora podemos ver bicicletas extraordinariamente confortables, eficientes y cómodas. Con acabados para todos los gustos, desde meramente funcionales hasta lo último en lujo y deporte lujo. La tecnologia también se ha puesto al servicio del usuario incorporando ordenadores de a bordo que permiten saber en todo momento distancias recorridas, autonomía restante o seleccionar el nivel de asistencia del motor. La simplicidad y la cordura también se están imponiendo, permitiendo cambiar una rueda pinchada con la misma facilidad con que se cambiaría en una bicicleta normal. Las baterías han pasado de los 12kg, a los apenas 3kg de los acumuladores de iones de litio de última generación.



Resumiendo y para terminar, que ya podéis una comprar bici eléctrica para disfutarla los próximos 6-8 años con todas las garantías del mundo. Nos os arrepentirés. Os reconciliaréis con la magnífica sensación de desplazarse en bici. Ahorrarés dinero dejando el coche en casa y estaréis más en forma.


Repetimos errores

Hace pocos días me llamaron para hacerme una encuesta telefónica y, aparte de las típicas preguntas sobre valoración y conocimiento de los políticos, me sueltan las siguiente pregunta:

Valore qué obra pública considera usted más necesaria:

-Un parking subterráneo en La Savina (???).
-Una carretera de circunvalación en Sant Francesc y/o Sant Ferran.
-(la tercera a decir verdad no la recuerdo, pero era de este estilo).

¿Y ya está? ¿Estas son todas las obras públicas necesarias en materia de movilidad? ¿Puedo elegir ninguna?
La historia nos demuestra una y otra vez qué pasa cuando creamos infraestructuras pensando en meter más coches: que al poco tiempo aparecen muchos más. Y muchos, muchos más. Y no hay vuelta de hoja.

Recuerdo que hace 3 años, el Conseller de Infraestructuras del Consell de Formentera me dijo todo orgulloso: "Ya está. Hemos resuelto los problemas de aparcamiento en Sant Francesc". Habían habilitado unos terrenos adyacentes al Cementiri Vell. Les pasaron unas apisonadoras para allanar un antiguo terreno de cultivo abandonado (como tantos) y dieron cabida a más de 80 vehículos.
Pues fue cierto. Ese año se solucionaron los problemas de aparcamiento. Los políticos por fin podían aparcar sus coches cerca del Consell. Y los demás vecinos también. Pero al año siguiente ya no era tan fácil. Y al otro aún menos. Este año ya hay realmente problemas para encontrar lugar en hora punta. ¿Adivinan qué pasará el próximo año? ¿y adivinan qué solución encontrarán? Exacto! Habilitar más terrenos para meter más y más coches.

Y es que si la historia nos demuestra que el coche privado es como una termita que lo devora todo, ¿por qué no buscamos soluciones alternativas y sostenibles?

Qué duda cabe que una buena red de transporte público permitiría a mucha gente dejar el coche en casa. ¿Nadie se ha parado a pensar que si hubiera menos coches en la carretera harían falta menos infraestructuras viarias?

Es una opinión muy personal y del todo discutible, pero tengo la sensación de que los y las formenterenses todavía arrastramos cierto complejo de inferioridad histórico, mal disimulado por la generación del enriquecimiento rápido, y es como que necesitamos presumir de coche. Abundan los 4x4 devoradores de gasolina y gasoil para recorrer distancias de menos de 10-15 km por caminos asfaltados o que toda la vida se recorrieron con turismos de lo más modestos.

Intuyo que para muchos, tomarse un autobús urbano sería como dar un paso atrás en su status.

Mitos y leyendas del coche eléctrico

En tiempos de transición del coche de motor térmico al eléctrico, son muchos los mitos y leyendas que circulan por la red. Vamos a hacer un resumen de los más comunes y a comentarlos:

1-"El coche eléctrico no es capaz de conseguir altas velocidades ni desarrollar potentes prestaciones".

Para responder a este mito basta con ver este video:

 
2- "La autonomía del coche eléctrico es limitada y sus cargas serán muy lentas".

Eso es una verdad a medias. Aunque es cierto que el coche eléctrico goza de autonomía inferior a la de un coche de motor térmico, año tras año ésta crece de manera exponencial a medida que se va liberando la tecnología existente desde hace ya muchos años. Dentro de sólo 5 años no será nada extraño ver coches eléctricos con autonomías de 500 km o más y tiempos de carga reducidos (1 a 3 horas). Otra propuesta de futuro serán las "Electrolineras", estaciones de servicio que mediante un sistema robotizado accederán por debajo del coche a las baterías usadas para ser sustituidas por otras cargadas en sólo 3 minutos.

3- "Los coches eléctricos consumirán tanta electricidad dela red que deberemos quemar más petroleo o carbón para generar más energía y aumentarán las emisiones de CO2, causando un efecto contrario al deseado".


Falso. Estudios oficiales confirman que aunque tuviéramos que quemar petróleo para generar electricidad que cargue las baterías de los coches eléctricos, se generarían 9 veces menos emisiones de CO2 debido a diversos factores. Por un lado un motor eléctrico es mucho más eficiente (convierte en movimiento el 85% de la energía que consume) que uno térmico (sólo el convierte en movimiento el 15%). Por otro lado es mucho menos contaminante quemar petroleo a gran para abastecer a muchos que de forma independiente en cada coche. Las energías renovables y la nuclear también juegan un papel importante, significando éstas más del 50% de la energía consumida en España. Por la noche tenemos excedentes de energía hidráulica (no hay demanda) y la red se tiene que desconectar. Los coches eléctricos podrían absorber todo ese excedente nocturno.
Por último, las emisiones locales de CO2 en las ciudades caerían en picado, conviertiéndolas en lugares más amigables y saludables.

4- "Los coches eléctricos son un peligro porque no los oyes venir
".

Lo realmente peligroso par la salud son las altas emisiones de gases y ruido de los coches de motor térmico. Además, el coche eléctrico no es silencioso 100%. El rodado sobre asfalto genera sus emisiones sonoras.

El coche eléctrico ya está aquí



El jueves pasado estuve en el SALÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMÓVIL ECOLÓGICO Y DE LA MOVILIDAD SOSTENIBLE. Pude ver de primera mano y probar las últimas novedades de vehículos eléctricos e híbridos enchufables que las grandes marcas tienen ya a puntito a puntito de sacar al mercado (algunas incluso ya llevan meses a la venta). De todo lo que vi saqué las siguientes conclusiones:

- De "Automóvil Ecológico" y de "Movilidad sostenible" había menos de la mitad de lo expuesto. Aquello fue una encerrona para crear un segundo Salón del Automóvil en donde las marcas aprovecharon para exponer, aparte del modelo eléctrico, toda su gama de motores térmicos (los de siempre), con pegatinas tipo "ecodrive" y "eco2", para hacernos creer que eran vehículos verdes o motores diesel "con filtro de partículas".

- Aunque casi todas las marcas tienen ya a la venta su modelo eléctrico, casi nadie sabe cómo venderlo. Son más un estandarte institucional, una declaración de intenciones, que otra cosa. Pero al menos ya no son prototipos, sino vehículos listos para entrar en cadena de montaje. El problema es complejo, pues hay que abordar enormes cambios estructurales y culturales que no se solucionan de un año para otro.
 
- A demás de las dificultades mencionadas, tenemos la barrera de los precios. Por menos de 35-36 mil € no encuentras un coche eléctrico con prestaciones de utilitario.



Pero la pregunta que se hace mucha gente es: ¿es el coche eléctrico la solución? A mi entender, evidentemente no. El coche eléctrico será una solución integrada en otras de mayor envergadura, como la potenciación del transporte público y los sitemas de car-sharing para largos desplazamientos. La implantación del vehículo eléctrico va indisociablemente unida a un cambio de comportamiento y de hábitos de movilidad de las personas, de la misma manera que la aparición de la rueda, el carro, o el ferrocarril cambió también la vida de la humanidad.  La era del "coche para todo" ha demostrado ser absolutamente insostenible y no tardaremos mucho en ver los siguientes ejemplos:

La familia Pérez está formada por un matrimonio y 2 hijos de 4 y 8 años respectivamente. Tienen un coche eléctrico de 4 plazas, que les ofrece 350 km de autonomía y una velocidad máxima de 135 km/h. Pagaron por el 25.000 €, 450 € al año de seguro y su consumo energético es de apenas 1 € cada 100 km. Este coche apenas debe pasar por el taller más que una vez al año y su revisión es muy económica, pues no hay aceites ni filtros que cambiar. Sólo una revisión por software de sus parámetros que dura apenas unos minutos y ya está.

De lunes a viernes, los Pérez afrontan sus desplazamientos diarios de la siguiente manera:

- María, la madre, trabaja en un polígono de oficinas a 32 km de la ciudad sin buena combinación de trenes ni autobuses y tiene que usar su coche eléctrico todos los días. Eso no es problema para María, puesto que, aunque su coche soporta más del doble de la autonomía que ella necesita, puede cargar las baterías mientras está trabajando en el parking de su empresa por el día si lo necesita y luego por la noche en su plaza de garaje de casa.

- Los niños van y vienen en transporte escolar, mucho más práctico ya que está muy restringido el acceso a coches privados en un radio de 300 metros alrededor de la escuela y éste les lleva de puerta puerta de una manera segura.

- Julián, el padre, usa su bicicleta eléctrica para recorrer los 4,5 km que hay desde su casa hasta la oficina bancaria en la que trabaja.

El fin de semana usan asíduamente su coche para moverse en un radio de 100 km de su lugar de residencia.

En junio deben asistir a una boda de un familiar en una ciudad que se encuentra a 300 km de distancia. Los Pérez son socios del  servicio de car-sharing de su barrio, que les permite usar 2 veces al mes un coche familiar de motor térmico para largos desplazamientos por una cuota de sólo 75 € al mes, que además les incluye el seguro a todo riesgo, el mantenimiento del vehículo, disponer siempre de coches de menos de 2 años de antigüedad y no sufrir por el aparcamiento.


¿Alguien se identifica con este modelo de familia? ¿A que no suena tan mal?

Salu2.

Esto sólo acaba de empezar

El primer decenio del Siglo XXI nos ha marcado claramente a toda la humanidad unas directrices a seguir en el futuro que no podemos seguir ignorando. El Cambio Climático ya no es una amenaza sino una realidad que sólo puede ser paliada a muy largo plazo realizando profundos cambios estructurales. Debemos hacer un reset y empezar de nuevo.
Nuestra escala de valores y prioridades deberá ser lo primero que deberemos reajustar. Palabras muy del Siglo XX como "especulación" "despilfarro", "consumismo", pasarán a la categoría de conceptos insostenibles.
Y precisamente la palabra "sostenibilidad" (que a muchos le parece menos radical que "ecologismo") que todo el mundo pone en su boca pero muy pocos saben realmente qué significa, asumirá una nueva y prioritaria dimensión desde un punto de vista social, político, ambiental y económico. El concepto es tan lógico que parece mentira que no lo apliquemos. Simplemente se trata de no consumir recursos por encima de su capacidad de auto-regenración. Punto.

En el terreno de la movilidad, a la vista está que hemos hecho las cosas tan mal como hemos podido, construyendo ciudades e infraestructuras pensando en el transporte privado antes que en las personas. Cuando afrontamos una remodelación urbanística, lo primero que buscamos son espacios para ubicar aparcamientos, ya sea bajo tierra (como meter la mierda bajo la alfombra) o en superficie, para que todo el mundo pueda tener su cochecito bien guardado. Buscamos hacer buenas carreteras asfaltadas para que las personas se puedan mover de una ciudad a otra lo más rápidamente posible... en su coche particular. Implantamos servicios de transporte público que tienen que compartir espacio con los coches que campan a sus anchas por nuestras calles y avenidas. Planificamos ampliaciones de nuestros puertos y aeropuertos pensando en dedicar un enorme espacio para que los ciudadanos lleguen con su coche privado hasta la mismísima pasarela de embarque. O sea, que en el fondo todo sigue igual. Seguramente nuestros políticos siguen pensando así por la sencilla razón de que ellos también son conductores y pertenecen a una generación nacida de la prosperidad económica, en la cual disponer de un buen coche equivale a tenerla más grande que los demás.



¿Y hasta cuándo?, pregunto yo. ¿Qué debe ocurrir para que invirtamos esta destructiva dinámica? ¿Quizá faltan políticos sin coche? ¿O quizá faltan políticos con agallas y sin apego al cargo?

Es evidente que construir una sociedad pensando en las personas antes que en los coches conlleva tomar una serie de medidas impopulares a corto plazo para el 90% de la población, que no ha conocido otro concepto de movilidad en su vida que el que aquí un servidor cuestiona. Pero, ¿qué pasaría si empezáramos desde abajo, desde las escuelas, a explicar a los niños que tener un gran coche no es sinónimo de ser importante, que el transporte privado es causante del 25% de la contaminación del aire, de la muerte de miles de personas al año por enfermedades respiratorias y accidentes de tráfico, y que supone el 36% del total del gasto energético (y dependencia económica del exterior) en un país como España?
Si no le ponemos trabas al coche, cualquier medida que tomemos está absolutamente condenada al fracaso, de la misma manera que no puedes rehabilitar a un alcohólico si no lo alejas del alcohol.

A veces, los pequeños detalles son los más ejemplares. Actos como prohibir el acceso a vehículos a una distancia mínima de 300 metros de un centro escolar, excepto a transporte público y bicicletas podría ser un primer paso disuasorio. Jamás entenderé a esos papás y mamás que llevan al nene hasta la puerta de la escuela y que nuestro ayuntamiento no sólo no haga nada sino que encima ponga dos agentes de la Policía Local al servicio de dicho disparate. Ni a ésos que aparcan en doble fila "un minuto" para que el nene se compre el desayuno en la tienda de chuches en hora punta de entrada al cole.

Otra medida disuasoria sería impedir el acceso a coches al centro de cascos urbanos de 15 a 22h para devolver los espacios comunes a las personas, a las bicicletas, a los niños jugando en la calle.

Estas medidas que pueden parecer tan agresivas desembocarían en toda una serie de consecuencias positivas (protestas y presiones al margen) que permitirían recuperar las ventajas de la ciudad mediterránea: la proximidad. No tardaríamos mucho en volver a ver a pequeños comercios ofreciendo en el barrio productos de primera necesidad para que uno vaya simplemente a pie a comprarlos, en detrimento de la gran superficie en las afueras que te obliga a usar el coche. Si sabes que a partir de cierta hora no podrás volver facilmente al centro de tu ciudad en coche, lo pensarás 2 veces. ¿Medida impopular? Seguramente. ¿Medida necesaria? Absolutamente.



Pero no todos los sacrificios deben recaer en los ciudadanos. A nuestros políticos debemos pedirles, exigirles, una red de transporte público las 24h del día y que sea eficiente y variada, por muy deficitaria que sea. La rentabilidad económica de un transporte público no es su principal objetivo. Ni lo debe ser.

Hay quien dice que con lo que cuesta pagar y mantener un coche durante su vida útil uno puede tomar taxis, trenes, tranvías o alquilar coches el doble de tiempo de vida del vehículo. ¿Entonces qué pasa aquí? Pues que hemos confundido las prioridades y hemos perdido el rumbo.

Si le pidiéramos a nuestros políticos insulares la construcción de un tranvía de superficie que discurriera paralelo a la carretera y que uniera eficazmente los centros de población las 24h del día, muchos pensarían que nos hemos vuelto todos locos. En cambio, a nadie se le ocurre pensar que la locura es construir alfombras de alquitrán que ahogan nuestra estimada y delicada tierra.

Si tuviéramos un servicio de bicicletas eléctricas públicas para bajar desde cualquiera de nuestros pueblos de Formentera hasta el puerto y viceversa, o una eficaz red de autobuses coordinada con los horarios de los barcos (regulados por ley) no serían necesarios tantos aparcamientos para el maldito coche privado. Pero nos hemos volcado literalmente en la comodidad egoista sin pensar en que nuestro habitat ya no da para más.

Como ven, soluciones no faltan. Lo que faltan son huevos.
Abróchense los cinturones. Esto sólo acaba de empezar.

Bienvenidos a mi blog sobre movilidad.

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